En nuestro proceso de aprendizaje y crecimiento vamos adquiriendo habilidades, conocimientos que van ayudando a que entendamos de una u otra manera la vida y el mundo que nos rodea.
Vamos observando el mundo exterior desde diferentes puntos de vista. Primero con la inocencia e inquietud de un niño, deseosos de experimentar y descubrir. Luego con la mirada de adolescente, ansiosos por crecer con rapidez, con ganas de tomar decisiones de forma independiente, con el afán a veces desmesurado de comernos el mundo. La siguiente mirada es la de adulto, en muchas ocasiones sin inquietud, sin deseos de experimentar y mejorar, con la seguridad que en cierta manera pensamos que da el tener ya cierta edad. Finalmente la mirada de la vejez. Esa mirada que nos da el paso de la vida y la sabiduría de haber vivido deseosos de vida, con la ilusión de crecer y con la seguridad de la edad.
Todas y cada una de estas miradas, por lo general, nos aporta una visión algo distorsionada de lo que somos. Es una mirada hacia el exterior, ver en los demás y observar como lo externo afecta a mi vida.
Curiosamente esta forma de aprendizaje "observación de lo externo" es desde mi punto de vista una de las grandes limitaciones que consiguen "oxidar" muchas de nuestras herramientas.
Precisamente, como a una gran mayoría de vosotros/as, fue lo que a Jose el chico "serio y tímido" le sucedió. De pequeño a Jose le enseñaron lo importante que es observar el mundo. Darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, gracias a esa observación buscaba llegar a encontrar respuestas a lo que le sucedía. Es cierto que ser un gran observador/a de situaciones, personas, etc.. nos aporta una información muy útil.
En mis sesiones de coaching, formación, en mis relaciones sociales este aprendizaje es de importante utilidad para poder ayudar a los demás. ¿Es útil este aprendizaje para conocerme a mí mismo?
Mi respuesta es NO. ¿Qué sucede si de la observación que hago de lo externo llego a la conclusión de que es eso que pasa fuera "lo culpable" de mi situación. Estoy dando el control de mi vida a los demás, es decir que si estoy feliz es por los demás, si estoy triste es culpa de los demás, si tengo o no tengo es por los demás y así un si fin de situaciones. Entonces, ¿qué hago yo?
Jose ha tardado muchos años de su vida en descubrir que tanto o más importante es observar el interior como lo es observar el exterior. Mirar hacia uno mismo y darse cuenta de que lo que pasa fuera es el resultado de lo que pasa dentro. Durante la niñez de Jose siempre culpaba a los demás de todo lo que le pasaba. "La vida" era injusta y al final tenía la "culpa" de todo. Podéis imaginar entonces de quién era la culpa de su falta de éxito con las chicas, efectivamente "la culpa" de las chicas.
Cuando un amigo le preguntaba:
- Jose tío, ¿qué ha pasado? Si la tenias en el bote.
- Puf,… nada que es muy serie y tímida… no habla, no…no…no…
- Pero, y tú ¿qué decías?
- Yo, nada, ya sabes tío soy muy tímido….. y ella también lo es.
En fin que la culpa de la chica o más bien de la "timidez".
Hay está la clave Jose miraba hacia fuera, veía la chica seria y por lo tanto daba sentido al resultado que obtenía (calabazas).
¿Qué pensáis que hubiera pasado si hubiera mirado hacia dentro?
Es bastante más fácil culpar a otros de lo que nos pasa y de por que no conseguimos nuestros objetivos.
Nos han enseñado el uso magistral de la herramienta de lo externo y hemos tenido muy poco aprendizaje del uso de la herramienta de lo interno.
¿Podemos cambiar a alguien?
Cuando alguna de las personas que hacen sesiones conmigo me plantea como objetivo quiero cambiar a mi pareja o quiero que mi pareja cambie.
Mis respuestas son:
Trae a tu pareja y si ella quiere entonces la podré ayudar o cambia de pareja.
Querer cambiar a otro es precisamente fruto de los grandes profesionales hay de lo externo.
Querer cambiar yo y observar que pasa fuera, como este cambio en mí afecta a mi entorno me coloca en una posición diferente, me ayuda a conseguir "Libertad Personal".
Como dijo Gandhi:
"Tu mismo debes ser el cambio que deseas ver en este mundo".

como tu bién dices, tendemos a responsabilizar a los demás o a la mala suerte si algo no nos va bién, o de malos momentos que nos suceden en la vida. Y estoy de acuerdo contigo, que solo nosotros somos responsables de nuestra vida. Y parece que nos dé miedo de llevar esa carga, es decir, la carga de nuestra propia mochila.
ResponderEliminarAhora soy capaz de coger las riendas de mi vida, y eso me da, como tu dices "Libertad personal"
Nuestra naturaleza, nos pone a prueba.
ResponderEliminarNuestra voluntad, nos entrega determinación.